Hernán Jiménez, viviendo la adrenalina del cine
Carlos Campos/Estilo Ejecutivo
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Mi más reciente producción “Elsewhere” significa una oportunidad más para seguir haciendo cine y aprender.
Uno siempre piensa que experiencias así serán la culminación de algo, pero rápido te das cuenta de que no, que es simplemente un proceso más, y que toca asumirlo con mucha paciencia y humildad —aunque cueste. 
 
Sigo escribiendo nuevas ideas y guiones, como una especie de póliza ante un futuro incierto. Me encantaría pensar que vienen proyectos nuevos por dirigir, pero en esto no hay garantías de nada, y la incertidumbre marca todas las horas de todos los días.
 
Mis mayores retos en los últimos diez años han sido los periodos de transición. No los manejo nada bien. Dirigir una película de esta escala, por ejemplo, representa un “rush” de adrenalina constante y enorme. 
 
Necesitás claridad mental y un pulso firme pues la responsabilidad es enorme, la diversión inmensa, y las jornadas extenuantes. 
 
Así que bajarse de esa nube y reingresar en órbita, en la vida cotidiana de ir al súper y comprar verduras y leer y podar el jardín es una tarea titánica, que me genera mucha ansiedad. Pero es necesario, y cada vez lo hago mejor. 
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