Domingo 16 diciembre 2018

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Jean Arce: la visión millennial de un negocio tradicional

Autor: Luis Alejandro Meneses | Publicación: Jueves 07 junio, 2018


Ahí estaba él, en una reunión con su padre y su nuevo socio. Entré al local ubicado en Plaza Itskatzú a eso de las 2.30 p.m., íbamos a realizar una transmisión en vivo para Instagram. Me estrechó la mano y me ofreció una taza de café, yo asentí. 
Fue una tarde muy amena, conversamos acerca de sus nuevos proyectos, de su pasión por la sastrería, de sus intereses a largo plazo y de su vida actual. 
 
Jean, es el hijo de Mario Arce, y juntos son los que llevan adelante Sastrería Arce, el negocio que inició hace casi 100 años con la creación de pantalones y boinas, las cuales eran muy comunes en la vestimenta costarricense de esa época. Hoy es una de las principales tiendas formales de ropa masculina a nivel nacional. 
 
El secreto del éxito es la lealtad con los clientes, proveedores y colaboradores.
 
“Nos encanta la personalización de las prendas, que el cliente sea parte del proceso de principio a fin y que obtenga una pieza única, como en la sastrería antigua”, recalcó. 
 
Entre videos, risas, fotografías y café, Arce habló con Estilo Ejecutivo acerca de su día tras día, en el lugar que le da su alimento diario. 
¿Se ve toda su vida en Sastrería Arce?
Sí, es mucho lo que se puede hacer con la marca, toma tiempo y trabajo llevarla a donde quiero que esté, además, siento un amor muy grande por este legado que en este momento no me veo haciendo otra cosa, quizá llegue una quinta generación en un futuro (risas). 
 
Usted es la cuarta generación, ¿qué ha sido lo más complejo?
Como millennial lo más difícil ha sido conservar la esencia de los principios y procedimientos sartoriales más antiguos. Es como retroceder en el tiempo y esto es algo que no resulta fácil para un joven de esta época. 
 
¿Cuál cree que sea ese gancho para atraer nuevas personas y conservar a los que ya están?
Contar con la capacidad de innovación, además vemos a nuestros clientes como amigos. 
 
Comenzarán a vender zapatos, ¿cómo nace esta idea?
Sí y estamos muy felices por eso, era una solución que teníamos que brindar, somos consecuentes de que los zapatos tienen el primer lugar en el buen vestir. Por eso hemos seleccionado cuidadosamente la marca que nos acompañará. Es calzado de alta gama, personalizado y hecho a mano en España.
 
¿Cómo inició la sastrería y cómo logró posicionarse?
Sabemos el valor que tenemos en nuestras manos, esto representa una tradición que ha sido y será muy importante para el caballero. En 1920 mi bisabuelo adoptó esta profesión, pasando muy pronto a manos de mi abuelo, que enseñó a sus hijos, y uno de ellos es mi papá, quien heredó la sastrería y dedicó su vida a ella, para mí esto significa mucho, y darle ese lugar que merece creo que ha sido la clave. 
 
Además de la venta tienen trajes de alquiler, ¿por qué incursionar en esta área?
Recuerdo bien, hace nueve años, cuando mi papá se veía afectado con poco trabajo a causa de la crisis económica, y una alternativa fue decir sí a todo, un día un cliente le hizo la consulta de que si alquilábamos trajes, obviamente mi papá accedió diciendo que sí, y fue ahí donde tuvimos que hacer, entre él y yo, uno en tiempo récord, ya que era para el siguiente día en la noche. Convirtiéndose en una solución para los que usan traje ocasionalmente, ahora tenemos una marca especializada en el negocio de renta, ubicada en el segundo piso de Plaza Itskatzú. 
 
Ahora que menciona crisis, ¿cómo las han enfrentado? 
La pregunta debería ser si hemos tenido momentos sin crisis (risas). Estos golpes son las que nos ayudan a crecer, reinventarnos y mejorar. El secreto está en brindarle el 100% de atención al negocio para ver anticipadamente las oportunidades o problemas que pueden afectar la empresa. 
 
Regresando al tema de los alquileres, hace poco inauguraron el segundo nivel, ¿cuál fue la inversión?
Fue algo moderado en cuanto a remodelación del lugar, la mayor inversión esta en el stock tan grande de trajes, ya que están hechos a mano y cada uno toma un aproximado de 60 horas de trabajo. 
 
¿Cuál se puede decir que es su mejor época?
Hemos venido experimentando que en Costa Rica cada vez hay más eventos sociales y atención en general hacia el cuidado masculino, que las épocas de poco trabajo cada vez se sienten menos. Sin embargo, el verano (final y principio de año) son en la industria de la moda del país los mejores tiempos. 
 
¿Cómo logran incrementar las ventas?
Nos cuidamos de que cada detalle haga agradable la experiencia de compra. Cuando se vende algo intangible es necesario generar la suficiente confianza. 
 
¿Cómo eligen las telas?
Son todo un tecnicismo, cada una se comporta diferente por lo que es importante conocer ampliamente sus diferencias. Nosotros importamos cada corte exclusivamente. Nos encantan las fibras naturales como la lana en todos sus tipos y calidades, lino, seda y algodón. Cada tela que tenemos a disposición ha sido sometida a prueba por nosotros mismos, con el fin de tener un amplio criterio a la hora de recomendarlas. 
 
¿Cómo es un día normal?
Todos los días hacemos una pequeña reunión para calibrar nuestras labores. Luego, acompañados de una taza de café, comenzamos a sacar tareas de confección, tomamos medidas, conocemos personas nuevas y a veces con nuestros clientes aprovechamos para arreglar el mundo a través de amenas conversaciones. 
 
¿Cómo es el proceso de tallaje?
Primero elegimos el corte y material apropiado, después de la toma de medidas hacemos dos tallajes en los cuales vemos la figura y proporciones adecuadas, para así finalizar con una pieza única y exclusiva para lucir. 
 
¿Cómo ve la industria?
Costa Rica al igual que el mundo entero se ha inclinado hacia la personalización y lo artesanal, esto nos favorece para competir contra las multinacionales de la moda industrial. La concientización que ha hecho el consumidor dichosamente apunta a negocios como el nuestro. 
 
¿Alguna vez han pensando presentarse en algún desfile de modas?
Sí lo hemos pensado y tenemos claro el impacto tan grande y positivo que ha tenido hacia el sector, sin embargo, no todo desfile de moda va dirigido a nuestro público meta. 
 
¿Siempre quiso estar en este mundo?
Crecí jugando en una sastrería al lado de mis padres, y sin querer me fui enamorando de ella, ha sido un orgullo para ellos ver que la tradición continúa; pero recuerdo que de niño quise ser futbolista. 
 
¿Qué hace en su tiempo libre?
El tiempo libre es lo más preciado y me gusta compartirlo con las personas que amo. Me encanta cambiar de ambiente, hacer ejercicios, salir a cenar, leer y meditar. 
 
¿Cuál es su libro favorito?
“El Alquimista”, de Paulo Coelho.
 
¿Qué ha sido eso que siempre ha querido hacer y nunca ha podido?
Someterme a una dieta estricta. La comida es mi debilidad. 

 

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