"La mayoría te dice que eres afortunada, pero yo lo sufría": cómo tener los senos grandes puede afectar a tu salud
Rebecca Thorn - Salud global, Servicio Mundial de la BBC | Viernes 13 febrero, 2026
"Solía caminar con los hombros encorvados, solo para que no se viera que tenía los senos grandes. Lo recuerdo porque me sentía muy, muy avergonzada".
En 2010, Raquel, una profesora universitaria argentina, decidió someterse a una cirugía de reducción de senos.
Ahora, con 52 años, dice que los resultados le dieron una "sensación de libertad" que no había sentido antes.
Aunque tener los senos grandes se considera atractivo en muchas partes del mundo, la realidad para quienes tienen esa característica puede llegar a ser difícil.
Hay mujeres que sufren problemas significativos para su salud, lo cual afecta su calidad de vida diaria.
Los senos grandes se han vinculado con una variedad de síntomas, incluyendo dolor crónico de espalda, dolores de cabeza, mala postura, entumecimiento y alteraciones del sueño, así como un impacto en la salud mental.
Los datos más recientes de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética muestran que en 2024 se realizaron 652.676 reducciones mamarias a nivel mundial.
Brasil registró el mayor número (115.647), seguido por Estados Unidos (67.478), Francia (38.780), Alemania (32.068), Turquía (25.334) e India (22.400).
Dolor crónico
Raquel dice que, desde que era adolescente, había sufrido dolor crónico de espalda como consecuencia del tamaño de sus senos.
Pero en Argentina, dice, tener pechos grandes a menudo se percibía como una bendición.
"La mayoría de la gente, mujeres, te dice que tienes mucha suerte", explica.
"No era que fuera afortunada. Sufrí mucho. Sufrí de adolescente, y también de mujer y de madre."
De hecho, dice que todavía sufre dolor de espalda por la forma en la que caminaba para intentar ocultar sus senos.
Raquel, quien se considera una persona activa, dice que disfrutaba hacer yoga, Pilates e ir al gimnasio pero al final, la distensión que le causaban sus senos le impidió continuar haciendo ejercicio.
La doctora Nora Nugent, presidenta de la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos Estéticos, señala que la limitación del movimiento y las dificultades para hacer ejercicio son algunas de las quejas más comunes que escucha de pacientes que buscan una reducción de sus senos.
"Desde un punto de vista funcional, los senos grandes son pesados, así que tienden a jalarte hacia adelante y provocan una tensión constante en la espalda y el cuello", indica.
"También provocan que hacer ejercicio sea bastante incómodo y dificultan mucho encontrar sujetadores que les queden bien y que les den soporte."
Raquel dice que necesitaba ponerse "dos o tres" sujetadores y que encontrar uno que realmente le quedara bien añadía una carga económica adicional.
"En Argentina, los sujetadores para senos grandes eran muy caros", cuenta.
En Reino Unido, Nugent dice que a la mayoría de sus pacientes se les retira entre 500g y 800g de cada seno, aunque ha visto cantidades mayores.
"A veces no es una gran cantidad de peso corporal, pero sí una cantidad grande para una zona pequeña", explica.
En el caso de Raquel, los médicos le retiraron un total de 2,5 kilos de sus senos.
"Después de la operación, recuerdo lo que sentía cuando tenía que recoger algo del suelo, y fue como 'vaya, este es otro cuerpo'. Me sentí tan, tan libre."
El poder de un buen sujetador
Cuando la profesora Joanna Wakefield-Scurr fue a su médico para hablar sobre su dolor crónico en los senos, le dijeron que solo necesitaba un sujetador que le quedara bien.
Como experta en biomecánica, decidió investigar qué hacía que un sujetador fuera bueno.
"Me di cuenta de que, en realidad, sabíamos muy poco sobre por qué necesitamos un sujetador, cuáles son sus beneficios y cómo debería funcionar", dice Wakefield-Scurr.
"En cambio, el sujetador se considera más como una prenda de moda que como algo funcional que cumple un propósito y que tiene beneficios para la salud. Me decepcionó mucho."
Esto la motivó a crear un grupo de investigación sobre salud mamaria en la Universidad de Portsmouth, en Reino Unido, en 2005.
Su equipo identificó cuatro consecuencias negativas de usar un sujetador que no es el apropiado: dolor, estiramiento de la piel y daño en los tejidos, cambios en la forma de respirar y en el tiempo que transcurre entre latidos, y una barrera para la actividad física.
"Si tienes los senos más pesados y rebotan arriba y abajo, eso puede cambiar tu respiración y la forma en que respiras. Cambia la cantidad de fuerza que ejerces sobre el suelo. Tiene un efecto en la función de todo tu cuerpo."
Tras años de investigación y experimentos, el grupo también descubrió que los senos se mueven en un patrón que forma la figura de un ocho sea cual sea el ejercicio que se haga.
Establecieron que la clave para reducir el dolor en los senos era ralentizar el movimiento, en lugar de cuánto se mueven.
El equipo ha trabajado ahora con atletas de élite como la selección femenina de fútbol de Inglaterra y algunas de las mejores golfistas del mundo para crearles el mejor sujetador posible.
"Estamos viendo a organizaciones como la FA (Asociación de Fútbol de Inglaterra) o World Rugby (International Rugby Board) destinando dinero para financiar iniciativas de salud para las atletas y eso solo ha ocurrido realmente en los últimos cinco años", indica Wakefield-Scurr.
"Es relativamente nuevo, pero es genial que estemos viendo ese cambio".
"Los pacientes quieren vivir bien"
Cómo la sociedad ve y entiende la carga de tener los senos grandes fue algo que Raquel tuvo que afrontar.
Cuenta que se sintió juzgada por muchas personas por someterse a una reducción de pecho, y que existía un malentendido común sobre su motivación.
"Creo que la mayoría de la gente pensaba que era una cuestión estética más que un problema de salud", asegura.
"Recuerdo que cuando lo hice, una mujer me dijo: 'Ahora tienes que ir y quitarte la barriga con una liposucción'".
A pesar de esas reacciones, Raquel dice que no siente ningún tipo de arrepentimiento.
"Estoy muy feliz y ahora que estoy en la menopausia, no me imagino cómo habría podido vivir con unos senos grandes. No me imagino lidiando con ese cuerpo."
Nugent afirma que el creciente número de pacientes que buscan una reducción mamaria podría reflejar un interés creciente en el autocuidado.
"Definitivamente hay un aumento no solo de mujeres, sino de todos los pacientes que quieren vivir bien", dice.
"No es necesariamente la búsqueda de la perfección, es la búsqueda de la salud y el bienestar."
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