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Lunes, 16 de marzo de 2026



FORO DE LECTORES


La urgente transformación de nuestras ciudades

Ramón Pendones de Pedro [email protected] | Miércoles 10 agosto, 2022

RP

Arq. Ramón Pendones de Pedro, MBA.

Master en Desarrollo Urbano y Gestión Territorial

Vicepresidente OPB Arquitectos. CR

“…Transformar nuestras ciudades para un mejor futuro urbano…”

Fue el lema del XI Foro Urbano Mundial que ONU HABITAT realizó en la ciudad polaca de Katowice, del 26 al 30 el mes pasado de junio 2022.

Cada dos años se organiza esta cumbre global sobre urbanismo, con el fin de implementar la Nueva Agenda Urbana 2030 -y con ella los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)- en los planes de desarrollo territorial de la mayor cantidad posible de ciudades en el orbe.

Como parte de la delegación del Concejo Municipal de Curridabat y de la Alcaldía de nuestra querida Ciudad Dulce, el Ingeniero Yerson Zúñiga Madrigal y su servidor, tuvimos la valiosa oportunidad de asistir y participar en diferentes conferencias, ponencias y grupos de trabajo multilaterales en la bella ciudad de Katowice.

Para nosotros fue una verdadera ventana al mundo y no solamente para “asomarse y disfrutar” de las nuevas tendencias del urbanismo moderno sino, también, para mostrar lo que, hasta la fecha, ha hecho nuestro cantón en cuanto al urbanismo sostenible, equitativo, inclusivo, resiliente y regenerativo se refiere. Ese urbanismo que todas las ciudades no solo merecen, sino que deben implementar de inmediato para nuestra propia subsistencia como especie.

Porque no debemos olvidar que según el Banco Mundial (Abril 20, 20202) alrededor del 55% de la población de todo el mundo, vive en ciudades. No obstante, este promedio cambia si discriminamos las ciudades según continente o país y su nivel de desarrollo socioeconómico respectivo.

En el caso particular de CR, nuestros datos se acercan mas al promedio de los países europeos que al promedio mundial. Según cifras del Estudio de la urbanización en Centroamérica: Oportunidades de una Centroamérica urbana realizado por Augustin María, José Luis Acero, Ana I. Aguilera y Marisa García Lozano, para el Banco Mundial (2018), el 75% de los costarricenses habitan en centros urbanos, prácticamente lo mismo que las ciudades del Viejo Continente.

Si a lo anterior le sumamos que el 80% del Producto Interno Bruto (PIB) en el mundo se genera en las ciudades (Banco Mundial, abril 20, 20202), es mas que evidente que las ciudades son el ecosistema hacia el que la mayoría de la población mundial está migrando y que ésta es una tendencia la cual, prevemos, no se podrá revertir en el corto plazo.

Por lo tanto, es nuestra misión y más que ella, nuestra obligación, convertir las urbes en ecosistemas sostenibles, incluyentes, resilientes y regenerativos como ya lo han empezado a hacer muchas ciudades en el mundo. Sin embargo, sin temor a equivocarme, son las europeas las que han estado siempre a la vanguardia de esta tendencia insoslayable para el adecuado desarrollo urbano.

Conocer Polonia fue una experiencia de vida. Las imágenes que guardaba en mi inconsciente estaban inmersas en el blanco y negro propio de los documentales sobre los países detrás de la Cortina de Hierro. La explotación minera del carbón, el humo denso y oscuro relacionado a su combustión para generar energía eléctrica, la arquitectura estalinista, las luchas de Lech Wałęsa desde el sindicato Solidaridad y alguna que otra imagen de Karol Józef Wojtyła (Papa Juan Pablo II), se fundían en mi subjetiva y nada informada concepción de este hermoso y gran país centroeuropeo.

Vivir durante casi una semana en una ciudad moderna y pujante como Katowice, pero sobre todo movilizarse en su moderno sistema de transporte público, recorrer sus amplios espacios públicos peatonales que conviven en perfecta armonía con el tranvía eléctrico, disfrutar de sus amplias avenidas, aceras arboladas y generosas zonas verdes, borraron de un plumazo todas aquellas imágenes que la Guerra Fría había conformado en mi propia percepción distorsionada sobre Polonia.

Haber “turisteado” por el centro histórico de Cracovia y andar en bicicleta a lo largo del río Vístula, provocó que me planteara la siguiente pregunta: ¿Por qué en Costa Rica no tenemos ciudades cómo estás? Y la respuesta no es fácil porque, primero que todo, debemos erradicar los paradigmas inculcados por nuestros políticos y tecnócratas con los que, durante décadas, nos han insistido que ciudades como las europeas, no son posibles en nuestro entorno porque somos un país pobre y tercermundista. Y lo peor de todo, es que esta construcción complaciente y mediocre, la hemos “comprado” y está muy arraigada en el imaginario colectivo costarricense.

Frases como que “no tenemos suficiente dinero para invertir en asuntos no prioritarios como un tren eléctrico”, “es que nosotros somos latinos” o que “no tenemos la cultura que existe en esos países”, se acomodan fácilmente y se asientan en nuestra inacción institucional y ciudadana.

Sin embargo, y es mi opinión muy personal, las verdaderas razones para que no tengamos ciudades amigables con sus habitantes son otras tales como la falta de voluntad política de nuestros gobernantes de turno y la escasez de políticas de estado que aborden el tema del desarrollo urbano, de forma integral.

Si a esto le sumamos la descoordinación y duplicación de funciones en las que están enmarañadas nuestras instituciones, la incapacidad técnica y de gestión de los mandos medios en todas las instancias, la planificación urbana con una visión valle centrista, atomizada y desarticulada, la inacción perenne del MOPT para solucionar integralmente la inmovilidad en nuestro sistema de transporte mas allá de su obtusa visión de solo “mover carros”, el pésimo manejo de los residuos sólidos, la indebida disposición de las aguas servidas y la mala administración del recurso hídrico a nivel cantonal y nacional, tenemos todos los componentes para “la tormenta perfecta” que estamos viviendo no solo en las ciudades GAM, sino en todas las ciudades intermedias fuera de la Meseta Central.

Pero hablar de estos problemas y sus orígenes es casi un lugar común y hay harta literatura técnica al respecto. Ya es hora que dejemos los cientos de estudios y propuestas que van y vienen cada 4 años con el cambio de gobierno y apliquemos las soluciones comunes en las que todos los estudios coinciden y en mi mejor saber y entender, serían las siguientes cinco acciones concretas:

1. Establecer una planificación urbana nacional, local y regional más allá de la Meseta Central promoviendo herramientas de gestión del suelo tales como Transferencia del Potencial Edificable, el Reajuste de Terrenos y los Certificados de Potencial Adicional de Construcción (CEPACs), entre otros.

2. Adoptar de lleno la Nueva Agenda Urbana y ODS como hoja de ruta en todos los planes reguladores del país.

3. Implementar el Desarrollo Urbano Orientado al Transporte (DUOT o DOT) como principal estrategia de gestión territorial paulatinamente y en fases progresivas, utilizando la acupuntura urbana y planes piloto en un inicio para su posterior implementación masiva en todo el país.

4. Involucrar a cada comunidad a través de la participación ciudadana en el análisis de sus problemas urbanos, en la propuesta de soluciones a aplicar, en la implementación de las mismas y en el seguimiento y operación de los proyectos específicos de cada una de ellas.

5. Incluir la perspectiva y equidad de género en cada uno de los puntos mencionados arriba ya que, si no tomamos en cuenta a la mitad de la población en las soluciones urbanas a proponer, nunca lograremos satisfacer las necesidades de la mayoría

Algunas personas pensarán que este último punto es el menos técnico de los cinco mencionados y puede ser, no obstante, es el más incluyente y solidario de todos, ya que si diseñamos nuestras ciudades de tal forma que las poblaciones vulnerables -mujeres, niños(as) y personas adultas mayores- vivan más felices en ellas, realmente serán ciudades más seguras y pacíficas para todo el resto de la ciudadanía.

Es por eso que la afirmación de que el futuro tiene que ser feminista, no se debe interpretar simplemente como una frase progre mas, ni pensar que es una falsa condescendencia de macho de-construido. La afirmación es totalmente válida si queremos transformar nuestras urbes para que sean más seguras, sostenibles, equitativas, incluyentes, resilientes y regenerativas, ya que, forzosamente, debemos incorporar en los procesos de desarrollo urbano y gestión territorial, al otro 50% de la población mundial que, históricamente, hemos excluido.





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