Saprissa pegó en la muralla
Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 19 agosto, 2013
Saprissa pegó en la muralla
Idéntico al Cartaginés, los morados no pudieron romper la cerca celeste
Después de volar metralla en los primeros siete minutos del juego y obligar a Michael Barquero a bloquearle remate de gol a Víctor Gutiérrez y a Donny Grant a volar para sacar mortero de Owen Solís, la Universidad se volvió a replegar para construir una muralla de ocho hombres que ha resultado infranqueable en las dos primeras jornadas del campeonato.

En su momento, Javier Delgado reconoció que le fue imposible resquebrajar el muro celeste y ayer en el Colleya Fonseca, a Ronald González le sucedió lo mismo.
La Academia no juega con línea de tres defensas; lo hace con línea de cinco con Vargas, Solís, los dos Scott y Segura y delante de ellos dos volantes que corren y muerden y saben su oficio: Montero y Paniagua. Atrás, un portero muy seguro como Carlos Méndez, que solo tuvo una intervención de apremio cuando en el cierre del juego le paró una raya a Yeltsin Tejeda que volaba rauda a los cordeles.
Además, cuando la UCR ataca lo hace con sentido del transporte de la pelota, Poltronieri, Madrigal y Gutiérrez la saben llevar con orden; no se juega al pelotazo, de manera que los escasos ataques celestes resultan productivos, no en la red, porque igual la Universidad aún no anota en el torneo, pero sí con peligro. Incluso, un remate de tiro libre de Fernando Paniagua, lo sacó Grant donde tejen las arañas, como narra Róger Ajún.
Saprissa no pudo y tampoco supo hallar la ruta; era de suponer que jugando el rival a la defensiva, sobraba en el equipo morado una formación de cinco defensas, tres centrales y dos carrileros, pero el técnico del Saprissa dejó su retaguardia intacta y las variantes las hizo en ataque y una en la cintura.
El ingreso de Mauricio Castillo por Diego Estrada le dio resultados, el equipo pasó al ataque, dominó a placer los últimos tramos del juego, pero ni David Ramírez, ni Josué Martínez tuvieron la mínima ocasión de gol dada la eficiencia de la retaguardia anfitriona.
¡Misión cumplida!, dijeron los celestes y tuvieron razón.
Gaetano Pandolfo
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