Sábado 15 diciembre 2018

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Sibú Chocolate Costa Rica

Autor: Will Murillo | Publicación: Jueves 06 julio, 2017

Ólger Sánchez/Estilo Ejecutivo


El chocolate es símbolo de deseo para el paladar, uno de mis estímulos favoritos después de un día de trabajo o cuando exploro algún destino.
 
Descubrí Sibú por el método tradicional de boca en boca, me dieron de regalo una barra, con la condición de probarla inmediatamente y dar mi opinión. 
 
La calidad, el aroma y el sabor me conquistaron, es un producto gourmet 100% costarricense, desde el grano hasta el bombón.
 
La fábrica está en San Isidro de Heredia, a 20 minutos de San José, en un espacio donde además se abrió el Café Jardín. 
 
Además de degustar los productos, se ofrecen excursiones para conocer más sobre la historia del cacao, así como la de los fundadores de la empresa, Julio Fernández y George Soriano, quienes son los guías del recorrido. 
 
Cada aporte de su relato es interesante, por la forma en que describen cada detalle, iniciando por la búsqueda del mejor cacao producido en el país, uno de los mayores retos, pues no solo se buscaba la excelencia, sino que sea orgánico; esa combinación de factores la encontraron en el Caribe costarricense.
 
Después de encontrar la materia prima, se dieron a la tarea de explorar la creatividad en la cocina y aplicar todos los conocimientos que habían adquirido en Francia e Italia, donde llevaron parte de su formación como maestros chocolateros, con la idea de combinar sabores inusuales.
 
Soriano comenzó a experimentar con hierbas, especias y frutas tropicales. Así surgieron sus primeros bombones.
 
Estas recetas incluían trufas de chocolate blanco con limón y semillas de culantro, o caramelos de jengibre con leche de coco cubiertos de chocolate negro. 
 
La inspiración también vino de los ingredientes naturales disponibles en el país y de los registros históricos escritos desde tiempos precolombinos y coloniales.
 
El amor y la pasión por ese alimento los llevaron a aventurarse desde hace diez años, actualmente lo exportan a diferentes países con el sello orgánico de Costa Rica.
 
La visita a este taller artesanal es una apertura al sentido del gusto, una opción entretenida de pasar un día cargado de sabores deliciosos y nuevos conocimientos.
 
La combinación perfecta entre educativo y recreativo.

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